Hubo en mi vida muchas cosas que pudieron ser... y no fueron.
Muchas veces me pregunté los porqué. Pero ya no me interesan.
Muchos tramos, cortos o largos, de mi vida fueron tamizados y ensombrecidos por un pasado,
por un ensueño, por una irrealidad de las cosas que no se dieron en una realidad que por momentos
parecía sueño.
Hasta que el aprendizaje no se hace conciente y hasta que las caídas no te dejan un buen moretón que dure una o dos semanas, uno no puede hacer el click para dejar de pensar en lo que no fue, para
redireccionar la energía a lo que puede ser y será.
Hoy puedo decir que las uniones que no se dieron, las circunstancias no resueltas y los vientos que no empujaron, están cubiertos con una manta de tela bien gruesa. No enterrados, no.
Somos lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, siempre en constante evolución.
Mirando atrás, pero con sonrisa, no con nostalgia ni reporche.
Ese atrás me da un impulso para lo que vendrá y hoy entiendo que el pasado, lo que pasó y no pasó es causa de lo que uno hoy tiene por siembra de años anteriores.
Hay tiempos de siembra, de cosecha y tiempos en los que no llueve ni una gota.
Pero como los cactus, creo que todos tenemos reservas de agua en nuestro interior. Esas reservas nos sirven para hacerle frente a los tiempos de sequía y creo y compruebo que hasta son más jugosas, deliciosas y rendidoras que la lluvia más copiosa.
Lo lindo y mágico sucede cuando nuestras reservas y esa lluvia se dan al unísono. Pero eso depende de nosotros y no del otro.
LLueve afuera y llueve en mí, llueve en mí y llueve afuera. Causa y efecto, acción y reacción.
Lindo es regojer pero lindo también es sembrar, sembrar y desparramar semillas por doquier con una sonrisa, siempre con una sonrisa.
Hoy pienso y digo, que bueno que lo que no haya sido, no haya sido... y qué bueno que lo que haya sido, haya sido.
No me arrepiento y, si me arrepiento, lo convierto en nuevas posibilidades para tener el ojo y el alma bien afinada para no volver a arrepentirme.
Hoy sé que fui lo que fui, que es lo que soy y lo que voy a ser. Siempre el mismo en el viaje de las circusntancias y las personas, las esferas y los aromas.
Pasado, presente y futuro... el tiempo es una ilusión. En este instante SOY y me río, me sonrío y me vuelvo a sonreír.
viernes, 24 de septiembre de 2010
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