viernes, 23 de julio de 2010

Mi Abuelo

Anoche no me podía dormir... no me podía dormir y... ¡no me podía dormir!...
Algo lógico, ya que me había acostado relativamente temprano tratando de ganarle la carrera a mi naturaleza noctámbula. Claramente perdí.
En fin... hace poco aprendí que todos los tiempos de espera no tienen que ser pasados por alto, ya que, desgastas muchísima energía en pos de la llegada, del resultado... y el disfrute del proceso se va derechito a no sé donde por un tubo de acero inoxidable que, paradíjicamente, nos oxida. A los tiempos de espera hay que llenarlos, vivirlos.
No me podía dormir y empece a pensar concientemente en personas, en las personas lindas que acompañaron y acompañan mi vida. Una cadena infrenable de imágenes me vino a la mente con los ojos bien abiertos.
Sonreí, lloré, dí muchas vueltas mientras esperaba que el sueño se dignara a aparecer y así abandonar mi cuerpo para flotar en el inconciente sin colectivos.
En el medio de esa hermosa maraña de imágenes apareció una que siempre me acompaña, una que está en paz y desde la paz me empuja a ser feliz y a respirar con más y más sonrisas... la imagen de mi abuelo.
Me paralicé y me entregué por completo a la catarata de recuerdos y el abrazo, el último abrazo, el último beso que le dí antes de su pre-adios, me sacudió y lo volví a sentir, y hasta sentí que lo abracé con más fuerza.. no porque no lo haya hecho antes, no por ser egoísta y querer que vuelva a la presencia física entre nosotros (aunque.. qué lindo sería carajo!!), sino porque aferrarme a ese abrazo me hace realmente bien, me dibuja una sonrisa y unas lágrimas.. las más lindas y sinceras que sentí en mi vida.
Mi abuelo era y es un ejemplo con todas la letras. Por más que sea una frase hecha, yo la vuelvo a hacer.. y su cariño, su vida, su humor, su amor, sus talentos, su humildad y su honestidad me colman de alegría. Te extraño tanto tanto y te siento tan pero tan cerca, siempre.
Mi abuelo cantaba tangos.. todo el tiempo cantaba tangos, pero los tangos más lindos los cantaba cuando hacía sus asados... están tan firmes en mis oídos, en los interiores y en los exteriores...
Mi abuelo cantaba tangos.. y hoy cada vez que escucho un tango, su imagen viene a mí y un gracias enorme se me escribe en el cerebro, un gracias por el amor hereditario que me dio por esa música.
Mi abuelo me enséñó tantas pero tantas cosas... hoy a la "distancia" lo puedo comprender tan pero tan bien... uno crece y la impresión tan fuerte que deja las personas de bien, las personas de luz, se hacen cada vez más fuertes, más notorias, más legibles con el paso del tiempo.
Hace un mes y un poco más se cumplieron diez años del a-dios de mi abuelo... y está tan presente.. El "Rulo" está en mi corazón y en la sangre que este bombea y resparte por los cablecitos azules que llamamos venas.
También volví a recordar los momentos en mi vida en los que la felicidad pura, sin manchas, estaba en toda la atmosfera circundante... los veranos, los febreros eternos que pasaba con mis abuelos en Monte Hermoso, sólo, sólo con ellos... sólo con ellos y feliz, disfrutando, amándolos...
Esos veranos son mis vacaciones durante el año.. su recuerdo me transporta a ese airecito de playa, de pueblo, de serenidad, de infancia, de niñez y de inocencia.. ¡Nunca perdamos la infancia! y ¡Nunca neguemos el derecho a vivir la infancia a los niños, Nunca!
En fin, sólo quería compartir esto que me pasó anoche... Estas epifanias que te ayudan a ver cómo seguimos en el camino, esta linterna que te alumbra y te dice: abanza al siguiente casillero, abanza dos o cuatro más y si es necesario, retrocede. Luego, vuelve a andar.
Eso es todo... gracias abuelo, gracias de corazón!!!

Javi.