Un año.. si casi un año desde que entré por última vez al blog... es raro.. al principio me interesó la idea.. después me dejó de atraer... y hoy me intriga de nuevo... y bueno, asi son las cosas.. somos vaivenes y circulos. Me vuelve a intrigar este mundo por una sola y sencilla razón: la de la expresión, la de decir, la de la comunicación. Un pequeño espacio en este mundo finitamente infinito.
Sentir el derecho de la libre expresión y, más aún, ejercerlo, es algo tan pero tan digno que invita a tomar el toro por las astas. Y revolearlo, tirarlo de un lado a otro, que reviente si es necesario.. pero que nunca, nunca nos quite el derecho a decir, hacer y ser.
En el silencio de una noche de abril, un abril que está diciendo: hasta el año que viene, me pongo a bucear en la idea de mantener un blog.. un grito escrito que nos hace ver que la tecnología tiene también un costado positivo o, según se use, menos dañino.
En el silencio de una noche (y cómo disfruto de ese silencio!) me dieron ganas de insertarme y darme... quemarme, arder en algo...
Y mientras me quemaba leyendo una novela entrañable (porque me revuelve placenteramente las entrañas) apareció esta frase, frase corta pero que te deja maquinando un rato... no se, tal vez sea la hora, tal vez las circunstancias, pero apareció y acá está... qué bueno poder compartirla:
"Las empresas grandes y audaces han de realizarse con la máxima discreción y en silencio... si no se corrompen y desvirtúan, volviendo a extinguirse el fuego que empezaba a brotar"...
Extracto de Jakob Von Gunten de Robert Walser.
miércoles, 28 de abril de 2010
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